Satisfacción. Creo que esa palabra resume el duro entreno de hoy. La verdad es que se pueden hacer 2 lecturas:
Por un lado, y a pesar de no afrontar una tirada de 26 km en las mejores condiciones, hemos sabido y sobre todo querido sufrir, cada uno a su manera, y hemos cumplido el objetivo.
Por otro lado, queda aún camino por recorrer y las fuerzas están algo justitas. Hoy nos hemos dado cuenta de que el día D vamos a sufrir como perros, a sufrir de verdad.
Nadie dijo que esto iba a ser fácil; los kilómetros se acumulan en las piernas y nos hemos adentrado en un terreno totalmente desconocido para nosotros. Los números marean: una sesión de 26 km, culminando una semana de 78 km de entreno, lo que nos da un total de 695 km en 12 semanas... acojonante.
Quién nos iba a decir hace unos meses que íbamos a estar en este punto.Quién me iba a decir a mí en Enero de este mismo año que tras bastantes meses sin correr nada de nada, y sin haber corrido mas de 12 km en mi vida, iba a estar como estoy ahora...
El germen de todo, una coincidencia, un encuentro casual; una propuesta y un "perpetrador": mi gran amigo y compañero de entrenamiento. Un motivador nato, un tío competitivo que tiene esa facilidad pasmosa de ponerse en "modo tiburón", como yo le digo siempre.
"Voy a correr la media maratón de málaga en abril, apúntate y la corremos juntos", me dijo aquella tarde de enero...que mamón. Luego una cosa llevo a la otra y aquí estamos metidos en este fregao, con ansia viva de que por fin llegue el 7 de diciembre.
Conclusiones del día de hoy: hay que estar sanos, que las molestias nos respeten y no vayan a más es fundamental, y sobre todo hay que cuidarse; comer bien, comer sano, descansar y recuperarse bien de los esfuerzos, y llevar esa vida monacal que tanto mencionamos: cero excesos en estas 4 semanas que se me antojan decisivas.
Mañana domingo, merecidísimo día de descanso. Y el lunes más de lo mismo...lo seguiré contando.
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